El estudio de la artista (2008)

Vídeo monocanal 5’:4’’


Se trata de una video-performance en la que materializo mediante la escritura conceptos y realidades que ocupan el tiempo y la mente de la mujer que compatibiliza su faceta creativa con la de madre-esposa, desembocando en la imagen gráfica de una maraña de ideas que completan su identidad.


Mediante un cristal traslúcido trato de simbolizar la visión borrosa que antecede al momento creativo, un momento en el que las ideas y los pensamientos se encuentran contenidos, apareciendo nítidamente únicamente los ojos, fuente de conocimiento sensible y visual. En ese plano simbólico que es el cristal, se reflejan tres elementos: un lienzo, una cámara de vídeo y una ventana, metáforas de las distintas formas que puede tomar el producto artístico y que en mi persona constituyen un conflicto o lucha interna, no solo por las diferentes posibilidades que ofrecen, sino por las distintas connotaciones que adquieren en los diferentes canales de distribución y recepción artísticos. Esta dicotomía, que podría resumirse en el binomio “tradición” (pintura) – “nuevos medios” (vídeo), a su vez entran en conflicto con el elemento “hogar” (ventana cerrada), generando una serie de palabras que interrelacionan a los tres, tejiendo la red simbólica en la que conceptual y afectivamente me siento inserta. La última palabra escrita (mujer) es la que les da unidad, pues no pueden entenderse los conceptos “arte” ni “artista” en su plenitud sin hacer referencia al género de la persona que crea. Por otra parte, se está hablando de la unión arte-vida desde una óptica vivencial, haciendo un guiño, mediante la precariedad de los medios, y el uso de la performance a los presupuestos fluxus y sus derivaciones.

 

Vista de la videoinstalación Survideovisiones en Espacio Iniciarte (Sevilla)